Necesitamos redes para no caer al vacío

miércoles, 7 de agosto de 2013


LA HORA DE LOS SENSATOS
 
 
 
 
(Leopoldo Abadía, Can Vilumara, 6-8-2013)

Ayer nos habló Leopoldo Abadía de muchas cosas, pero se centró un poco más en qué deben hacer las personas sensatas –que gracias a Dios son la mayoría- en estos momentos de graves dificultades económicas, sociales.

Yo empecé a tomar notas y, según escribía, me iba dando cuenta de que esos puntos de acción bien podían aplicarse a nuestra situación particular.

Nosotras también vivimos una crisis: hemos sido abandonadas o nos hemos visto obligadas por cuestiones de integridad física y/o moral a separarnos. Obviamente, por ser católicas y querer vivir la vida enteramente como tales, hemos luchado hasta el final para salvar la convivencia. Si nuestros maridos hoy no están, es porque no quieren (mayoritariamente, tengo que decir) o porque la convivencia se hizo ya imposible. Esto, en todos los casos, significa que el núcleo familiar es la madre con los hijos alrededor, porque el padre no vive ya según la fe que profesamos. Por lo tanto, en este núcleo amputado, pero núcleo válido, es donde se produce la educación de los hijos con la transmisión de la fe. ¿Es esto una crisis de gran envergadura o no? Pues veamos qué nos sugiere indirectamente Leopoldo Abadía, si queremos ser sensatas e influir en el mundo:

·         Tener criterio, y no creerme todas las tonterías que oigo, leo, me cuentan; las opiniones que circulan por ahí y por aquí. Para formar y desarrollar criterio católico, acudimos a medios de formación que pueden ayudarnos, y REDES trata de ser uno de ellos. Una persona sensata no juega al “todo vale”.

·         Ser optimista. No quiere decir que le quitemos importancia o gravedad a lo que nos pasa, quiere decir que luchamos con uñas y dientes para seguir adelante. También quiere decir que, aunque lloremos o nos desahoguemos, no vivamos enrocadas en nuestra desgracia. Hay que pasar página (que no quiere decir arrancar página)

·         No distraerse en la administración de nuestras fuerzas, gastarlas con cabeza, con sensatez en lo que de verdad importa. Saber apartarse de aquello que drena mis fuerzas, es decir, de todo aquello que es tóxico: situaciones tóxicas, personas tóxicas.

·         Ser prudente. El prudente no es el inactivo por cobardía, el prudente es el que actúa tras pensar y sin necesidad de audacias extremas. No estamos solas: tenemos unos hijos detrás, no podemos cometer la imprudencia de actuar sin sopesar las consecuencias. En definitiva, y otra vez, ¡ser sensatas!

·         Colaborar y reunir fuerzas, ideas, iniciativas. Comunicarnos sin miedos ni vergüenzas. Pedir ayuda.

·         Educar en el trabajo sostenido, en el esfuerzo. No se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor. Educar para que veamos en las dificultades una oportunidad de mejorar, crecer. Hacer de nuestros hijos personas fuertes, resistentes ante los problemas, el dolor. Con corazón que siente, pero con voluntad que emprende.

·         Reconocer que es la hora de las personas. No quedarnos en las ideas, las propuestas, las empresas: detrás siempre hay personas, una persona, personalizar. Ver personas donde la sociedad de hoy ve números, tasas, primas.

Por último, me gustaría añadir algo que dijo el profesor Abadía que, para mí, resume muy bien el espíritu con el me quedo:

“Hay gente que dice:

-          Me he hundido por la crisis…

-          No señor: ¡Te has hundido por ti!”

lunes, 5 de agosto de 2013

NO ESPERES SENTADA




Esperando.
Si tus hijos no están contigo estos días, porque están con su padre, puede que te hayas sentado a esperar su vuelta ¡No lo hagas! Tienes que llenar tu tiempo de manera que el día del reencuentro llegue pronto. Te recomiendo lo qu...e yo hago: seguir un horario, darte algún gusto de vacaciones (ver algún programa que nunca ves, alquilar una peli, tumbarte en el sofá a leer hasta que te duermas...), quedar con amigas o ir a charlas (yo mañana voy a una de economía para ineptos). Y lo primero: frecuenta los sacramentos, reza, lee la Palabra.
Te recomiendo que te acuestes temprano: por la noche, todo es más difícil y parece que la soledad se mastica...
Los niños llegarán muy pronto!

domingo, 4 de agosto de 2013


PERDONAR Y PERDONARSE...
Queridas amigas,
Hablemos de perdón. Perdonar a aquel que nos ha destrozado la vida no es fácil, desde luego, y lo sabemos porque llevamos esa cruz a cuestas cada día, cada hora, cada noche...
Pero hoy pensaba que quizá es incluso más difícil perdonarse a sí misma. Autoacusarse de lo que ha pasado es un mecanismo muy sutil, y ver nuestra culpa como causa del mal que sufren, pongamos nuestros hijos, por ejemplo, es muy común.
Naturalmente, no se trata de evitar hacer examen de conciencia. Pero una vez reconocida nuestra parte (cuando un matrimonio se rompe, hay dos partes que pueden tener parte en ello) y puestos los medios para seguir adelante como católicas casadas, madres de familia, sería totalmente anticristiano verse a una misma como causa de todo mal, del mal de nuestras familias.
Hoy por hoy, somos el ancla –sí, Maruja: pal de paller- que sujeta a nuestros hijos a la realidad: educación, formación, guía...
A mí me gusta fijarme en las cañas flexibles, esas que crecen en las riberas de los ríos. Son altísimas y podríamos pensar que se troncharían por la mitad a causa del viento, del paso de animales, del ser humano haciendo "trecking"... Pero no, la caña continúa en su sitio, mejor dicho, vuelve siempre a su posición, porque está muy bien anclada en la tierra, con raíces profundas. Pero tiene esa flexibilidad que le permite agacharse (a ayudar al niño que lo necesita, a recoger al que se ha caído), doblarse (arrimar el hombro en trabajos de cada día). Como es tan alta, la caña puede llegar a muchas partes, dibujando un círculo enorme, movida por el viento (circunstancias, sufrimiento, dolor, cruces en definitiva, que pueden hacer que casi quede destrozada...)
Pero no: la caña, flexible y tierna (sufre, sí. Es "blandita", llora, se desmorona a veces), puede volver a su posición siempre, porque está bien sujeta a la tierra con sus raíces. Es muy bonita la caña, ¿no?
Nosotras luchamos por mantenernos en nuestro sitio: esposas y madres de familia católicas que quieren vivir la vida como el Señor nos ha pedido: el que pierda su vida...la ganará.
Paciencia, amigas, resistencia, y permanecer junto al Señor (confesión y comunión, lectura de la Palabra).
Yo estoy aquí, cargando con mi cruz, dispuesta a ayudar.
Un fuerte abrazo a todas,
cristina

miércoles, 31 de julio de 2013




MARUJA MORAGAS
 
Hace ya unos cuatro años, Maruja Moragas -mi jefa y amiga- y yo pensamos qué podíamos hacer para ayudar a otras mujeres que estaban en nuestra situación. De ahí nació REDES. Fuimos aprendiendo por el camino cómo poner en práctica lo que pensábamos. Porque el criterio siempre lo tuvimos claro. Una mujer que ha sido abandonada por su marido, o que se ha visto obligada a separarse, incluso a divorciarse, por razones de las que hablaremos otro día...una mujer en esta situación, tiene una tendencia a arrinconarse, incluso esconderse. De ello surgen multitud de conflictos, con ella misma y con su entorno: el primer círculo, el de los hijos, es el que más sufre. Y nuestra primera responsabilidad, una vez que el marido se ha ido. Maruja lo llamaba ser "pals de paller". Madres que son la roca firme sobre la que se asienta la familia.
Ahora que Maruja nos ha dejado, seguiremos en ello, con su ayuda desde el cielo.
Mañana más. Un abrazo,
cristina
 



lunes, 29 de julio de 2013

Hola a todos,
Me llamo cristina moreno y tengo este blog para ayudar a otras mujeres católicas casadas que, como yo, están separadas de sus maridos contra su voluntad. Como mujeres casadas, nos esforzamos en ser fieles a nuestro compromiso, ante la palabra dada, ante Dios...aunque nuestro marido se haya ido.
REDES, como podéis leer en la descripción del blog, existe. Vivimos y nos reunimos en Barcelona, pero si nos necesitas, aquí estamos también!
Por si acaso, copio aquí la descripción de REDES:
"REDES es una asociación de mujeres católicas casadas separadas que se reúne mensualmente y ofrece apoyo para vivir la fidelidad al compromiso matrimonial. Asimismo, trabajamos otros muchos aspectos de nuestra situación: educación de los hijos, misión familiar y social, trabajo y vida profesional, integración vida personal y profesional, etc.
Contamos con la asistencia de un sacerdote."

Para más información, contactar con cristinamorenoalconchel@gmail.com
Hasta pronto,
cristina